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05

Feb

To see the world, things dangerous to come to, to see behind walls, to draw closer, to find each other and to feel. That is the purpose of life”.
The Secret Life Of Walter Mitty.

20

Oct

"Unfortunately, I am not homosexual. In technical fact, I am humasexual. I am attracted to humans. But, of course … not many".
Morrissey <3

08

Oct

Me niego al rebaño. Seguir al rebaño no es lo mío. Si tengo que aceptar que soy oveja, bien, seré oveja… pero de las descarriadas.
Rebel C.

12

Sep

Ella…

De los miles de carteles de "Missing", pidiendo información sobre personas desaparecidas el 9/11 en el World Trade Center, su cara fue la que (yo) vi más en todos lados. En los muros de iglesias, cuarteles de bomberos, estaciones de metro, con velas, banderas y rezos, en el uptown, midtown y downtown Manhattan. Mi amada Nueva York.

Siempre que veía su afiche, con su foto en blanco y negro o a colores, me llamaba la atención lo linda que era. En la impresión a color que estaba en la estación de metro cerca de mi casa aparecían sus rasgos claros, sus ojos que yo veía verdes, pero el cartel decía “pardos”, y una preciosa sonrisa de felicidad junto a su nombre. Era latina. Quizás se me quedó tan grabada todos estos años porque su imagen y su nombre no me cerraban con la apariencia clásica de quienes son llamados “latinos” en los Estados Unidos. Pero lo era y con eso, la sentía cercana.

Durante el mes y medio en que estuve reporteando todos los días en las calles de Manhattan, siempre llevé colgada una cámara Canon análoga (lo digital aún no era masivo) para fotografiar todo lo que podía, con la intención profunda de impregnar en la película el momento histórico mundial que me había tocado vivir como ciudadana de Nueva York. Aunque estoy lejos de ser fotógrafa profesional, sabía que tenía que registrar, no importaba cómo, las reacciones, el dolor, la destrucción, el miedo, la desconcierto, el trauma que me rodeaban y del que también yo era parte. Un poco también para salvar mi propia y quebradiza memoria, mi propia historia.

De las 300 ó 400 fotos que tengo en papel de esa época tan importante de mi vida, y esos días enteros en la calle, hay muchas imágenes de esos muros tapizados de afiches por toda la ciudad. Missing. Missing por todos lados. Qué desesperación más grande.

Cada tanto las saco para verlas, porque mi amor por Nueva York es eterno, porque necesito reconectarme con “mi ciudad” a través de esas imágenes que son, al final, capturas congeladas de distintos segundos de mi propia existencia allá.

Y ahí aparece ella, una vez más y siempre. Por algo le saqué la foto, como a ningún otro cartel en especial… Todo el tiempo me pregunté si al final de todo habría aparecido. Si quizás, después de todo el horror, realmente sólo estuvo desaparecida por un tiempo y no había podido volver porque había quedado amnésica o… quién sabe. Siempre hay casos que rompen todas las probabilidades. Milagros. Aunque en el 9/11 nunca me enteré de ninguno. Aún así, el status de "Missing" (Desaparecida) me dejó siempre el espacio a la duda, a la esperanza.

Pero la verdad más profunda y cruda era que yo y todas esas familias, sabíamos perfectamente que el margen de tiempo para las improbabilidades se había agotado hace rato. El milagro, a esas alturas, era simplemente encontrar los restos de los protagonistas de esos afiches. Ni pensar en cuerpos… Restos. Apenas.

Con ese dolor infinito, no puedo olvidar jamás que trabajando en la cobertura del primer aniversario vi directamente cómo los familiares de los muertos entraron a Ground Zero para nombrar en la ceremonia oficial a cada uno de sus seres queridos y, cuando volvían a sentarse, pasaban por el altar circular y tomaban un puñado de tierra que guardaban para ellos en cajitas o botellas que habían llevado, porque esa tierra era la única esperanza y posibilidad de recuperar alguna partícula de ese padre, madre, hijo, hermano, hermana, esposo o esposa que había muerto a pedazos, quemado, desintegrado, pulverizado con el impacto del avión, el incendio y derrumbe de las torres. Esa escena se ha quedado conmigo para siempre. Sentía que al verlos, absorbía su dolor. Mi corazón se rompió con el de ellos una y otra vez, porque es lo más desgarrador y triste que he visto en mi vida.

Y yo tan ingenua, a mis 25 años, con el micrófono preguntándoles antes de la ceremonia si después de un año había “closure” (cierre del duelo). Claro, con sus familiares desintegrados y reabsorbidos en algún lugar de Ground Zero o del aire que respirábamos en Manhattan… Ese día entero, hubo un extrañísimo viento tibio que levantó tierra por toda la isla. Se metía en los ojos, se pegaba en el pelo, en la piel. Me acuerdo que en la tarde, agotada física y emocionalmente, me fui a dormir una siesta a Central Park y cerca mío algunos decían que ese viento y esa tierra… eran los muertos.

Hoy vi Extremely Loud and Incredibly Close, quizás la primera película que aborda directamente las consecuencias de la pérdida, en este caso de un padre, después del 9/11. Y el niño protagonista, dañado en lo más profundo, le reprocha a gritos a su madre que enterró un ataúd vacío y que su papá estaba esparcido en todos lados, en las cenizas, en el río, dentro de los pulmones de los que lo respiraron. Y se me caían las lágrimas al escucharlo en su desgarro porque en todo ese tiempo ahí, trabajando en Ground Zero, con ese olor ácido y quemado, eso era lo que siempre pensé y sentí: Que estuve todo ese tiempo respirando gente muerta.

El año pasado, para la conmemoración de los 11 años, por primera vez me atreví a buscarla a ella en la lista de las víctimas. Es esa necesaria confirmación de lo que uno ya sabe. No me acordaba de su nombre, pero sabía que al leerlo la reconocería inmediatamente. Mi corazón saltaba mientras avanzaba en el orden alfabético, con la tristeza irreversible de revivir cada año esa mañana de 9/11.

Carmen Rivera -vista por última vez en el piso 74 de la Torre 2- murió el 11 de Septiembre de 2001, 20 días después de haber cumplido 33 años de vida. Nunca me enteré, hasta 2012, que fue madre y esposa. Hoy, tendría 45 años.

image

20

Apr

La Naturaleza del Amor Real (Textos de A. Jodorowsky).

“El verdadero amor es certeza pura.

No tiene cabida la menor crítica. Si ésta surge, es mutua.

Es imposible que nosotros seamos un príncipe y ella una rana.

La pareja es una asociación de dos cómplices.

La mejor manera de saber si ella nos ama es preguntarnos a nosotros mismos si la amamos.

La persona que dice que no consigue formar pareja, realmente dice “que no ama a nadie”.

En cuanto estén disponibles para el otro, dispuestas a amarlo, con toda seguridad el otro aparece.”

*

“El amor no es una palabra ni una utopía,

es una certeza que nos atraviesa el alma transformándonos para siempre.”

*

¿Cuándo conocen los amantes “el amor mágico”? (Máximo grado de amor)

-Cuando, con absoluta certeza, desarrollan entre ellos una completa confianza.

-Cesan de pedir y en cambio invierten.

-Aceptan la felicidad del otro tal como es sin tratar de cambiarlo para usarlo como espejo o como público

-Cuando cada momento juntos es fuente de una tranquila felicidad.

-Cuando realizan una obra donde la competición no tiene cabida.

-Cuando se ponen de acuerdo naturalmente sin necesidad de discusiones.

-Cuando ambos viajan hacia una misma meta.

-Cuando consideran un deber primordial ayudar a los necesitados.

-Cuando desarrollan una responsabilidad impecable.

-Cuando el contacto entre sus cuerpos y de sus almas es un placer paradisíaco.

-Cuando realizan el amor impersonal y transidos de compasión infinita trabajan para que todos los seres existentes lleguen a la Conciencia.

*

Post original de la página Plano Creativo con toda la sabiduría de Alejandro Jodorowsky.

28

Nov

La Guerra Dentro De Uno y El Camino Del Corazón

"Bueno, la guerra es obsoleta, sabes. Por supuesto que la mente puede racionalizar eso de combatir… pero el corazón, el corazón nunca lo entendería. Entonces estarías dividido en ti mismo, el corazón y la mente, y la guerra estaría dentro de ti.” - H.H XIV Dalai Lama.

Esta simple y maravillosa cita me ha dado una epifanía tan simple y tan grande: Cuando nuestra mente no está alineada con el corazón, cuando nuestra mente resiste e intenta cambiar lo que siente el corazón, básicamente y siempre por miedo, la intención se anula, el mensaje es confuso, no fluimos… el poder se disuelve.

Y como la guerra jamás da consecuencias positivas, sino sólo destrucción, dentro de uno esa lógica se replica: Nada bueno puede resultar. Lo que realmente deseamos no llegará o, si lo logramos, será a costa de un nivel de sufrimiento que seguramente no permitirá que disfrutemos lo que deseábamos alcanzar.

Como dice mi amado Morrissey: "The brain speculates, but the heart knows": El cerebro especula, pero el corazón sabe. Muchas veces puede no gustarnos racionalmente lo que sentimos, pero si lo combatimos, nos hacemos la guerra a nosotros mismos, nos quedamos pegados, estancados. No avanzamos.

Seguir al corazón necesariamente nos llevará a alguna parte. A lo que queremos o a su negación, pero sea lo que sea habremos llegado a una conclusión que nos permitirá avanzar: O a una siguiente etapa de nuestro objetivo o al descarte de aquello que deseábamos -porque no era útil o bueno para nuestra vida- permitiéndonos así cambiar de rumbo, aprender de la experiencia y poder comenzar algo nuevo.

Cómo agradezco que algo tan simple de un hombre tan sabio al que admiro tanto, me haya afirmado en lo que siento, aunque no tengo idea dónde me lleve ni cómo termine, más allá de mis deseos. En realidad, estas son cosas que uno sabe, pero olvida. Cuán importante es que estén los maestros para ayudarnos a recordar!

Para mí el camino hace rato está claro, pero siempre es bueno tener señales que lo confirmen. Para mí no hay otra manera de vivir que siguiendo siempre el Camino del Corazón.

12

Sep

Gracias Infinitas, Sapito Livingstone…

Si bien no tengo décadas de momentos junto a él, las vivencias espaciadas que pude  recolectar durante los últimos 20 años de mi vida y que involucran a Sapito Livingstone son absolutamente significativas e inolvidables para mí. Especialmente la primera de todas y las últimas, ya cumpliendo el sueño de trabajar junto a él en TVN. En este momento de su partida física, simplemente siento la necesidad de sacarlas afuera, quiero expresar lo afortunada que fui cada vez que coincidimos en el mismo tiempo y espacio.


Conocí a Sapito Livingstone a los 15 años cuando fui a Radio Nacional, en San Antonio 220, a pedir trabajo en MasDeporte, el programa que yo escuchaba religiosamente todos los días, en sus tres ediciones, no importa donde estuviera: El colegio, el metro, mi casa. Soñaba con trabajar en ese panel en el que yo también “participaba” a la distancia cada vez que escuchaba a Tito Fouillioux, Milton Millas, Héctor Vega Onesime, Gerardo Ayala y tantos otros que trabajaron ahí. Me sentía preparada y decidida. Llegué a la radio al terminar el programa y pedí hablar con él. Salió a atenderme casi inmediatamente a la modesta recepción de la radio. Le conté a lo que iba y lo que pretendía. Lejos de extrañarse o de reirse, me preguntó la edad y le conté que ya había incursionado en prensa y TV hablando de fútbol. Me dijo que le parecía muy bien, pero que no dependía de él darme una oportunidad. "Yo no corto el queque aquí. Vuelve mañana. Yo hablo con Milton y te apoyo desde atrás". Volví sin falta al día siguiente, esta vez antes del programa y ahí sí, Milton salió a recibirme y me llamó inmediatamente por mi nombre. Sabía perfectamente quién era y a qué iba. Sapito había cumplido exactamente su palabra. Le había contado a Milton de mí y ese día me quedé a ver el programa, en la primera de una serie de visitas que se repetirían sucesivamente a lo largo de los años, tanto en San Antonio 220, como en la sede nueva de Lastarria, cuando Nacional se cambió de casa y luego en Agricultura y los hoteles Parinacota y Radisson, cuando el programa se mudó de dial.


Además de la ternura y generosidad que Sapito tuvo conmigo esa primera vez, luego, siendo yo más grande y ya estudiando Periodismo, él siempre estuvo dispuesto a responder mis preguntas o darme entrevistas cuando iba a verlo, para hacer mis trabajos universitarios, que siempre eran sobre fútbol.


En el anuario que hicimos al salir de Cuarto Medio, mis compañeras terminaron su dedicatoria diciendo: “Te veremos en el Zoom Deportivo”. Casi. Con otro nombre, tuve el honor de ser considerada y elegida para formar parte de ese equipo y cumplir mi sueño de trabajar junto a mi adorado Sapito Livingstone. Maestro total, fuente de sabiduría. Hablara de lo que hablara, más aún si era de fútbol, jamás había desperdicio en sus palabras. Incluso, cuando muchos querían jubilarlo, quizás hablaba menos, pero cuando lo hacía siempre era sabio, preciso, informado, moderado, marcando siempre la diferencia gracias a su enorme experiencia como futbolista, integrada a la de comentarista. El mejor de todos. Sin darse jamás la más mínima auto-importancia. Él simplemente disfrutaba haciendo su trabajo, que afortunadamente también era lo que amaba. En eso yo también me reflejo.


Durante los tres meses -y para siempre- en que trabajé con él, semana a semana, intenté aprovecharlo al máximo: Me sentaba a su lado en las reuniones de pauta y siempre que pude, y no era inoportuno, le pregunté sobre su época de jugador en su calidad de historia viviente del fútbol chileno. Inolvidable fue cuando hablamos de quién era el mejor de la historia para él y nos dijo "Di Stefano. Era el más completo de todos." Y le pregunté, como niña ansiosa, si le había tocado enfrentarlo y nos dijo: "Sí. Un par de veces." Ya no me quedaban ojos para seguir abriendo, ni corazón para tanta emoción. “¿Y le hizo algún gol?” "Sí, uno. En un Sudamericano. Empatamos 1-1 y fíjate que el empate lo anotó Fernando Riera, nada menos. Lo que era muy raro porque Fernando no hacía muchos goles". Me imaginé la escena. Alfredo Di Stefano frente a Sergio Livingstone. Morí. Me sentía en el cielo. Quería secuestrar a Sapito y sentarme con él a conversar por horas. Nunca me atreví a pedírselo. No quería molestarlo.


Siempre preocupado, siempre generoso, cariñoso y expresivo, a Gustavo Huerta le decía “Gustavito”, preguntaba por él cuando no lo veía y le tomaba la mano cuando aparecía. Con su nieto Cristián era el abuelo más adorable. Se despedía, le decía “mi amor” y le daba un beso en la mano. En realidad, ahora que lo pienso, no es coincidencia que Sapito fuera arquero. Con sus manos contenía y traspasaba afecto, preocupación por los demás. Recuerdo un día en que Michael Müller llegó con bombones Garoto para la pauta y todos sacamos uno. Él pidió dos: “Otro para la Cecilia porque está muy flaca!”. Así como me piropeaba los domingos en la noche antes de salir al aire, también se preocupaba y me decía que tenía que comer más.


El día en que llegué a la reunión de pauta para anunciar que renunciaba, su primera reacción fue levantar la mano y decir "Puedo protestar?" Y remedó graciosa y adorablemente el llanto de un niño: "No quiero que se vaya, me va a dejar solo…" Fue hermoso, pero se me apretó el pecho y al intentar repetir compungidamente por qué me iba, me tomó la mano, me interrumpió amorosamente y me dijo con toda su sabiduría: "No te preocupes. No des explicaciones. No tienes por qué darlas. Tú simplemente haz lo que es mejor para ti. No tienes que explicarnos nada." Y mantuvo mi mano tomada por un rato. Cómo no amarlo. Admito, como varios, que veía mucho de mi Tata Raúl en él. Y el cielo sabe cuánta falta me hace mi abuelo.


En este momento más que nunca veo la suerte inmensa que tuve de haber estado con él celebrando su último cumpleaños, en vivo al aire, haciéndole saber que la gente le mandaba todo el amor del mundo. Le conté fuera de cámara que era TT en Twitter, le expliqué lo que era y todo lo que dijo fue: "Chuuuuuuuuuuu…". A él no le gustaba ser el centro de atención, ni la estrella, aunque no pudiera evitar serlo. Recuerdo que al soplar las velitas de la torta dijo: "Basta! No quiero cumplir más años!" Y todo lo que pensé en ese momento fue: “Sapito no diga eso, que es un decreto muy fuerte, porque la única manera de no cumplir más años es morirse y ud. no tiene permiso.”. No llego a recordar si se lo dije.


Consciente de que su edad podía hacer que cada momento fuera el último, siempre que me despedí de él le dije que lo quería mucho. Desde esa noche larguísima en que grabamos el comercial del programa en el Bicentenario de La Florida. Hasta las tres de la mañana. Y él, sin quejarse ni chistar un minuto. Al contrario, siempre de buen humor, compartiendo un cafecito y un sanguchito, echando la talla, lleno de dulzura y sencillez.
Qué fortuna la mía haber cumplido mi sueño. Muchas veces se dice que es mejor no conocer a los ídolos, pero en este caso me faltó tiempo. Todo lo adorable y entrañable que Sapito podía ser viéndolo o escuchándolo desde afuera, al compartir con él desde adentro, se multiplicaba. Un SEÑOR como ya no vienen al mundo: Honorable, comprometido, lleno de valores, espontáneo, honesto, sabio, transparente, generoso… LUMINOSO. De corazón tan grande. Un hombre que jamás se aprovechó de su nombre o su posición para obtener ventajas o privilegios, aún pudiendo hacerlo.  


GRACIAS SAPITO LIVINGSTONE, gracias infinitas por inspirarme, por ser ejemplo, por apoyarme y ayudarme siempre, por darle tanto al deporte de nuestro país y a nuestra profesión. Y pensándolo bien, “Gracias” no basta. La mejor manera de agradecerle y ser consecuente con su legado es tomar lo mejor de lo que él fue y replicarlo. Sapito adorado, su luz nunca se apagará. Espero, al final de mis días, llegar a ser aunque sea un poquito de morrocotuda como ud.

14

Aug

¿Quieres vivir para trabajar en lo que no te gusta? ¿Eso es la vida? ¿Soñar en ser algo sin tomar por lo menos una vez el riesgo de intentarlo? Hazlo… Ahora que estás vivo
Adán Jodorowsky.

01

Jul

A Love Letter To The World / Una Carta De Amor Al Mundo - By Kate Swoboda

Algunas integradas, otras no, pero más fáciles y otras mucho más difíciles. Habrá que seguir practicando. Esas reacciones tan brutales desde las heridas de las personas es lo que hace difícil esta vida en forma humana.

In the face of complaints, look that person in the eye and imagine what it might have been like to be raised to see only what is wrong. // De cara a las quejas, mira a esa persona a los ojos e imagina lo que debe haber sido ser críada para ver sólo lo que está equivocado.

In the face of selfishness, wonder what it might be like to walk the world with a feeling of lack, of depletion. // De cara al egoismo, pregúntate lo que debe ser caminar el mundo con un sentimiento de falta y agotamiento.

In the face of insults, consider where this person first learned that it’s okay to abuse others. // De cara a los insultos, considera dónde esta persona aprendió que está bien abusar de otros.

In the face of disconnection, think about what causes it, and ask if your response will widen the river between the two of you. // De cara a la desconexión, piensa en qué la causa y pregúntate si tu respuesta hará más ancho el río entre ustedes dos.

In the face of laziness, recognize the fear of living big dreams. // De cara a la flojera, reconoce el miedo a vivir grandes sueños.

In the face of extremism or fundamentalism, see the clinging, as well as the terror-filled silence that would arise for that person if they risked letting go. // De cara al extremismo o fundamentalismo, ve el silencio que se aferra lleno de terror que se levantaría para esa persona si arriesgara a soltar todo.

In the face of controlling behavior, understand the chaos that must have bred it. // De cara al comportamiento controlador, entiende el caos que debe haberlo criado.

In the face of “always needing to be right,” see how often this person was once made wrong. // De cara a “necesitar siempre tener la razón”, ve cuán a menudo esta persona fue dicha que estaba equivocada.

In the face of arrogance or bravado, hold gently that still, small piece that says “I’m not enough.” // De cara a la arrogancia o la bravata, sostén amablemente ese pequeño e inmóvil pedazo que dice “No soy suficiente”.

In the face of drama or attention-seeking, see the person who wishes so much to be seen. // De cara al drama o la búsqueda de atención, ve a la persona que desea tanto ver vista.

In the face of accusation, imagine what it might be like to live life with suspicion. // De cara a la acusación, imagina lo que debe ser vivir una vida sospechando.

In the face of judgement or comparisons, step into the opportunity the world has just provided you for practicing love and acceptance. // De cara a los juicios o comparaciones, provecha la oportunidad que te acaba de dar el mundo para practicar amor y aceptación.

In the face of passive-aggressiveness, recognize the child that wasn’t taught a safe way to express their truth. // De cara a la agresividad pasiva, reconoce al niño que no le fue enseñada una manera segura de expresar su verdad.

In the face of anger, see the pain of isolation from others. // De cara a la rabia, ve el dolor del aislamiento de los otros.

Most importantly: In the face of ferocious hatred, believe in the possibility that there exists the potential for equally as big, intense, lovely and fiery ferocious love. // Y lo más importante: De cara al odio feroz, cree en la posibilidad que existe el potencial para un igualmente intenso, grande, adorable, fiero y feroz amor.

~ Kate Swoboda

Kate Swoboda is a Life Coach, speaker and writer who helps clients to lead unconventional and revolutionary lives through practicing courage. Learn more at www.yourcourageouslife.com

25

Jun

20 Cosas Para Comenzar a Hacer En Tus Relaciones
- Libérate de gente negativa.
- Suelta a aquellos que ya se fueron.
- Dale una oportunidad justa a aquellos que no conoces.
- Muéstrales a todos amabilidad y respeto.
- Acepta a las personas tal como son.
- Incentiva a otros y alégrate por ellos.
- Sé tú mismo, imperfectamente perfecto.
- Perdona a la gente y sigue adelante.
- Haz pequeñas cosas todos los días por otros.
- Sé leal siempre.
- Mejora el contacto con la gente que realmente te importa.
- Cumple tus promesas y di la verdad.
- Da lo que quieres recibir.
- Di lo que realmente crees y cree lo que dices.
- Permítele a los demás tomar sus propias decisiones.
- Habla un poco menos y escucha más.
- Deja las discusiones insignificantes y mezquinas a un lado.
- Pon atención a tu relación contigo mism@.
- Presta atención a quienes son realmente tus amigos.
- Ignora los comentarios hirientes y destructivos.

20 Cosas Para Comenzar a Hacer En Tus Relaciones

- Libérate de gente negativa.

- Suelta a aquellos que ya se fueron.

- Dale una oportunidad justa a aquellos que no conoces.

- Muéstrales a todos amabilidad y respeto.

- Acepta a las personas tal como son.

- Incentiva a otros y alégrate por ellos.

- Sé tú mismo, imperfectamente perfecto.

- Perdona a la gente y sigue adelante.

- Haz pequeñas cosas todos los días por otros.

- Sé leal siempre.

- Mejora el contacto con la gente que realmente te importa.

- Cumple tus promesas y di la verdad.

- Da lo que quieres recibir.

- Di lo que realmente crees y cree lo que dices.

- Permítele a los demás tomar sus propias decisiones.

- Habla un poco menos y escucha más.

- Deja las discusiones insignificantes y mezquinas a un lado.

- Pon atención a tu relación contigo mism@.

- Presta atención a quienes son realmente tus amigos.

- Ignora los comentarios hirientes y destructivos.